Historia de la Red
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A finales de los años 90, ante la nueva realidad migratoria que estaban experimentando los barrios, desde el tejido asociativo del distrito se plantea la necesidad de reflexionar y encontrar la forma de afrontar la situación de manera conjunta y coordinada. Desde el principio, el proyecto se basó en la percepción de las personas inmigrantes como nuevos vecionos y vecinas, con necesidades diferentes pero también similares a las del resto de habitantes de los barrios. Se trata de un fenómeno transversal, al que hay que responder de forma transversal, conjunta y coordinada.

Aprovechando la densidad del tejido asociativo del distrito, se apuesta por el trabajo en red: la idea es que cada entidad asuma la nueva realidad en su agenda y desde su ámbito de trabajo específico, adoptando nuevas perspectivas y innovando en sus métodos de trabajo. El trabajo en red tiene que servir para dar soporte en todo este proceso, a través de la formación, el asesoramiento y la coordinación entre las entidades que forman parte. Al principio, la falta de experiencia y de referentes provocan algunas dificultades de funcionamento. Con el tiempo, algunas de estas dificultades se han podido resolver, y se ha ido elaborando un método propio de trabajo.

El trabajo en red, en la práctica, no ha sido fácil de asumir. El grado de implicación de las entidades no ha sido ni es el mismo. Por otro lado, conviene señalar como riqueza y como dificultad, la gran diversidad que existe entre las entidades de la Red, tanto por la variedad de áreas y ámbitos de trabajo como por la percepción que se tiene del fenómeno migratorio y de sus consecuencias sociales. Con el tiempo se ha evolucionado mucho en la capacidad de gestión de esta diversidad de formas y ámbitos de trabajo, de visiones y de perspectivas.

El año 2001, el soporte al movimento reivindicativo a favor de la regularización de los inmigrantes sin papeles que desembocó en los encierros en las iglesias de Barcelona constituyó la primera prueba de funcionamento para la Red. Desde el principio se participó activamente en el soporte material, económico y reivindicativo a este movimento social. La experiencia puso de manifesto la necesidad de garantizar un servicio de acompañamiento jurídico gratuito la evolución ha sido significativa: de las diez entidades iniciales se ha pasado a las más de sesenta que confirman la Red en la actualidad.